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TRES ESTUDIOS SOBRE RUY DÍAZ DE GUZMÁN Y SU OBRA

 

I. El Hombre y su Tiempo

por Roberto Quevedo

 

Ruy Díaz de Guzmán en su historia del Río de la Plata crea el génesis de su formación y con grandeza requerida, narra con sentido histórico y evocativo de acuerdo a una cronología hecha por primera vez, los sucesos acaecidos a cuatro mil españoles, que acabaron sus días en aquella tierra con las mayores miserias, hambres y guerras, de cuantos se han pasado en las Indias, nos dice, no quedando de ellos mas memoria, que una fama común y confusa de su lamentable tradición...

Su obra fue la base de toda la historiografía del Plata por más de doscientos años. Hoy día el común de los paraguayos no la conocen, y por ello preparamos esta edición, en base al códice de Asunción, puesta en grafía moderna, ya que texto original de Guzmán no ha llegado a nosotros.

 

La obra histórica de Ruy Díaz de Guzmán permaneció inédita hasta el año 1835. Su autor escribió su dedicatoria al duque de Medinasidonia, el 25 de junio de 1612 en La Plata. Como dijimos el original no se conoce y copias de época de Guzmán tampoco llegaron a nuestros días. De los varios códices o copias que existen ninguno está completo. La obra está dividida en tres libros, faltando en todos el cuarto que anuncia su autor. Todas las copias salieron de un manuscrito y, que habría sido mutilado después del fallecimiento de Guzmán en 1629. Efraim Cardozo supone lo mismo pero que fue en vida del autor y por razones políticas. El fin de la parte conocida narra los sucesos hasta 1573, y el cuarto libro habría historiado el gobierno del adelantado Torres de Vera y su actuación en el Guairá, Ñuarás y el Tucumán. No olvidemos la enemistad con Hernandarias, quien a partir de esos años tiene todo el poder político durante sus largos gobiernos y, que Guzmán se expatría a Charcas.

Durante el período colonial, se conoció a la obra de Ruy Díaz de Guzmán como Argentina manuscrita. El historiador jesuita Pedro Lozano en el tomo tercero de su Historia de la conquista del Paraguay, dice textualmente: Ruy Díaz de Guzmán, capitán igualmente diestro en el manejo de las armas que en el de la pluma, porque éste fue el que con estilo claro y apacible, consagró a la posteridad las memorias de estas conquistas, en la historia llamada vulgarmente la "Argentina", que hemos varias veces citado.

En el Epítome de la Biblioteca de León Pinelo, ordenada y publicada por el marqués de Torre Nueva en 1738, en el apéndice II, título X, entre las obras sobre el Paraguay leemos: El Capitán Ruy Díaz de Guzmán, La Argentina, que escribió el año 1608 (sic), según el mismo folio 23; autor y título que Torre Nueva toma de una cita. El paraguayo Pedro Vicente Cañete y Domínguez en su Guía Histórica de la Provincia de Potosí de 1786, describiendo a los Chiriguanás afirma: Esta relación es conforme a un manuscrito muy celebrado que escribió Ruy Díaz de Guzmán natural del Paraguay, en el año 1612 y corre con el título de "Argentina", con crédito y autoridad en todas las cosas tocantes al descubrimiento y conquista del Paraguay y Río de la Plata... En el Archivo Nacional de Asunción el investigador Alfredo Viola halló un inventario del año 1836, donde figura la argentina manuscrita, sin nombrar al autor.

Paul Groussac implacable crítico de Guzmán, reconoce y afirma que el título es como la llama su autor en su prólogo, "anales del descubrimiento"; y en otro lugar afirma: él tituló llanamente "Historia del descubrimiento y conquista del Río de la Plata". Lozano y Cañete sostienen que el nombre de Argentina, se le dio posteriormente, por asimilación a la crónica rimada de Centenera, por haberse perdido el manuscrito original. Ricardo Rojas rechaza las afirmaciones de Groussac. Y Enrique de Gandía afirma: La tituló "Anales del descubrimiento"..., y enseguida agrega: no se trata realmente de unos anales, sino de una historia...

Las referencias que hace el autor a su obra, son dos: En el capítulo Xll, del libro III, puede leerse: "dejamos en suspensión el hilo de la historia del Río de la Plata", la otra referencia al título que da su autor, es lo expresado en el prólogo cuando afirma: tomando la pluma para escribir estos anales del descubrimiento, población y conquista de las provincias del Río de la Plata... Por ello y las argumentaciones expuestas, sostenemos que el título que corresponde es Anales del descubrimiento..., mientras no aparezca su original o manuscrito completo y que afirme lo contrario.

Literatos e historiadores, panegiristas y detractores, pretenden que Guzmán escribió los Anales, en la ciudad de La Plata, Santiago del Estero o alguna otra, para así convertir a la obra de neto origen altoperuano, u obra clásica de la Argentina. La realidad es que no hay pruebas para sostener tales afirmaciones, lo único cierto es que su dedicatoria escribió en La Plata en 1612. Cardozo en una prueba documental indirecta cree factible que haya iniciado la redacción hacia 1598. Nosotros creemos que no pudo haberla escrito en pocos años, fue una labor larga y paciente, tuvo que recopilar declaraciones orales y escritas, copiar documentos, organizar la cronología y la habría redactado en su deambular por diferentes ciudades y países.

Para nuestra edición, homenaje a Ruy Díaz de Guzmán en los trescientos cincuenta años de su fallecimiento, nos pareció más correcto usar el códice de Asunción que se guarda en el Archivo Nacional, en su forma original, sin las enmiendas de estilo y ortográficas, agregados del siglo XIX, que tiene la edición de 1845 y las que le siguieron. El manuscrito usado está retocado y tiene deficiencias propias del traslado de copias. Es una refundición que sobre el texto del XVIII, con letra del siglo XIX, hicieron numerosas correcciones de estilo, de ortografía y de nombres propios. Observamos que en la edición de López erraron nombres que en el códice están bien escritos. Esta edición no va destinada a eruditos, filólogos o historiadores, sino a posibles lectores, por ello se han desarrollado las abreviaturas, los nombres propios están escritos con mayúsculas y la grafía puesta al día, respetándose el texto original del códice. Para facilitar su estudio preparamos un índice onomástico y otro geográfico y no se ha puesto ninguna cita al texto.

Para ilustrar la descripción de las tierras y provincias que historiará, Ruy Díaz de Guzmán, confeccionó un mapa que incluyó en su manuscrito original. En el capítulo IV, del libro I, afirma: como parece por la traza y descripción de este mapa que aquí pongo en este lugar advirtiendo que si no lleva puntualidad de las graduaciones y partes que se le debían dar, porque no fue más mi intento que el hacer una demostración de lo que contienen aquellas provincias y costas de mar y ríos de que trato en el discurso de este libro... Un mapa original conocido está en el Archivo General de Indias y al dorso está apuntada la paternidad de Guzmán y es la reproducción del original que trajimos de Sevilla y que acompaña a esta edición.

No dudamos de la paternidad de Guzmán, de este mapa, pero no es el mismo puesto en el manuscrito original de la obra histórica. Para nosotros el mapa conocido habría acompañado al acta de fundación de Santiago de Jerez, o a otros papeles sobre la actuación de Ruy Díaz, enviado al Consejo de indias.

Ruy Díaz de Guzmán no hubiera imaginado que sus Anales, fueron la base de toda la historiografía que se escribió en el Río de la Plata, hasta cerca de 1870. El relato histórico guzmaniano es utilizado con devoción por los historiadores jesuitas; para Techo, Lozano y Guevara es primer testimonio para sus historias, a veces citan a Cabeza de Vaca o Schmidel, en cambio no pueden prescindir de Guzmán. Lo mismo el deán Gregorio Funes en su Historia Civil del Paraguay. A Juan Francisco Aguirre le es indispensable para historiar la conquista y en su Diario lo confiesa; en cambio Félix de Azara afirma que Guzmán es inescrupuloso en sus noticias y lo utiliza sin nombrarlo. A raíz de la impresión del libro en 1835 y 1845 la obra de Guzmán alcanzó aún mayor difusión. El historiador Bartolomé Mitre, revistando la historiografía del siglo XIX sobre el período de la conquista, reconoce que nadie supera a Guzmán como autoridad.

Por los años 1878 surgen estudiosos y divulgadores de documentos inéditos de archivos de España y América, que pretenden una revisión completa, rectificando los hechos históricos narrados por los primitivos historiadores: son ellos Trelles, Pelliza, Garay, Lamas y Madero. Nos dice Cardozo que la primera arremetida contra el capítulo más famoso de la literatura rioplatense, el episodio de Lucía Miranda que narra Guzmán, fue lanzado por el chileno José Toribio Medina, en su estudio sobre Sebastián Gaboto, donde pretende demostrar mediante documentos, que los personajes mencionados por Guzmán no existieron y que fue pura novela. En defensa de Ruy Díaz escribió Manuel Domínguez, aportando pruebas sobre la veracidad del episodio.

Paul Groussac en 1914 dedica un voluminoso estudio en una edición crítica, publicando el texto del códice Segurola, Efraím Cardozo comenta que Groussac, se propuso echarlo abajo..., en forma estruendosa sin piedad ni compasión. Mordaz hasta el sarcasmo sangriento en la ironía, el fino literato que era Groussac se convirtió en polemista de violencia desconocida en los anales de la historia americana, para atacar en forma personal, con verdadero encono, sin perdonar detalle a Díaz de Guzmán y a su obra. Para Gandía, Groussac llegó a una supercrítica que cae a menudo en un exceso de suspicacia y sus errores muchos más graves que los que pretendía corregir. Es lamentable la crítica del literato francés, tan llena de adjetivos y enconos, que nada bueno pudo encontrar en la sencillez de Guzmán, llegando a afirmar que todo lo ignoraba en el arte de escribir.

Su primer editor Pedro de Angelis dice, que habiéndose criado Guzmán en medio de la selva, privado de estudios intelectuales, sin maestros y sin modelos no tuvo más estimulo que la actividad de su genio, ni más guía que una razón despejada. Con peso y autoridad de crítico literario Ricardo Rojas afirma: Su prosa es tersa, castiza, eufónica: pero impersonal y fría. Compensa ese sencillo atributo de la corrección gramatical, que es como la ropa limpia del pobre, el no haber incurrido sino por excepción, en presunciones de gran estilo, en máquinas retóricas, en tentaciones conceptistas... Debo considerar este libro como un fenómeno en sí mismo; como expresión del alma de su autor y pintura de su tiempo. Hallo hasta en sus errores y sus fábulas motivos de deleite, de movimiento, de color.

Quien se dedica con pasión y conocimientos a difundir su obra es Enrique de Gandía, destacando su valor filológico. Afirma que Ruy Díaz de Guzmán es el primero que escribió una obra orgánica, con espíritu de investigación y de critica, de narración cronológica y temática, como corresponde a una historia perfectamente construida. No comparte la opinión de Pedro de Angelis y sostiene: no se improvisa ni inventa una historia como la Díaz de Guzmán sin excelentes modelos, y sugiere que habrían sido consultados en la ciudad de la Plata. Para Natalicio González: El cronista se muestra feliz al pintar la rica y variada naturaleza de su patria..., parece sentir cierto placer en estas descripciones. En "Historia de las Letras Paraguayas". Carlos R. Centurión comenta: es un libro ameno, pleno de sabor legendario de la conquista. Lleno de noticias traídas desde sus propias fuentes, escrito en estilo espontáneo y fresco, matizado por descripciones jugosas.

El último estudioso de su obra Efraím Cardozo afirma: Es la primera autoreflexión que surge en la mente de un nativo, en la recién constituida provincia, acerca de sus orígenes. Alejandro OImos Gaona en un reciente trabajo genealógico sobre el conquistador RiqueIme de Guzmán, aporta nuevos conocimientos y rectifica algunos personajes primeramente estudiados por Ricardo de Lafuente Machaín. Miguel Alberto Guérin estudia desde hace años los códices individualizados por él para una edición crítica. Las presentes y futuras generaciones paraguayas estudiarán la obra de Guzmán y comprenderán la grandeza de aquellos hechos heroicos, narrados en un clásico castellano, de prosa sencilla y clara, compuesto durante una vida dura y creadora de la nacionalidad paraguaya.

 

Notas biográficas de Guzmán

 

A principios del siglo XVI los españoles lanzaron sus armadas descubridoras al reconocimiento del litoral atlántico en carrera con las naves lusitanas que tomaron posesión del Brasil en el año 1500. Penetraron en el estuario del Plata y navegaron por primera vez por los grandes ríos Paraná y Paraguay, llegando Sebastián Gaboto en 1528 hasta la Angostura (1). En mayo de 1534 el cortesano don Pedro de Mendoza obtenía una capitulación del emperador para la conquista del Río de la Plata y con lucida armada toma posesión definitiva de la tierra a principios de 1536. El 15 de agosto de 1537 el castellano Juan de Salazar de Espinoza funda el fuerte de Asunción, reservando el destino a Domingo Martínez de Irala, ser el primer actor en la conquista del Paraguay y Río de la Plata.

Establecidos los conquistadores españoles en la tierra y, asentados sus reales en este puerto de los Carios, construyeron una empalizada y un fuerte que luego fue pueblo y, más tarde se fundó un consejo o cabildo y se creó la ciudad. En ésta primera ciudad del Río de la Plata se da una sociedad peculiar, diferente a las que se iban fundando en América. Un buen puerto sobre el río, con altas barrancas, rodeado de bosques y poblado de indios agricultores. La ciudad recién estrenada tenia recinto amurallado de palo a pique y foso, con torres o mangrullos para vigilar el Chaco en la ribera opuesta. Su traza no está ordenada en damero, fue creciendo espontáneamente.

Así la vio el mismo Guzmán: al principio no se hizo el ánimo de fundar ciudad en aquel sitio, el tiempo y la nobleza de sus fundadores la perpetuaron... Ocupaba antiguamente la población más de una legua de largo y una milla de ancho, aunque el día de hoy ha venido a mucha disminución (2). Al sur dos pequeños cerros, Tacumbú v Lambaré con sus chacras, hasta la Frontera con su valle de Guarnipitán con dehesas para el pastoreo de la ganadería, al norte el puerto de Tapuá también con chacras y rozados, al este Ñu-Guazú o Campo Grande y Ñemby con tierras de sembradíos, y al oeste el río Paraguay que los protegía del asedio de los feroces Guaicurús y Payaguás. De sus cercanos valles y tierras de pan llevar, salía el abasto que pudo sustentar el resto de la armada mendocina y las que llegaron hasta los años 1570.

En sus plazas y calles se libraron batallas con la aparición de las banderías entre comuneros y leales; un conquistador jerezano Pedro de Fuentes, escribe en aquellos días: "Acá quedamos en grandes bandos: unos son Avilas y otros Villavicencios", refiriéndose a los bandos que conmovieron a Jerez de la Frontera, los duques de Medinasidonia y de Arcos desde el siglo XV. Asunción fue cuartel de todas las entradas que se hicieron en aquel siglo, la capital de la conquista es ciudad fronteriza y esto fue una pesada realidad. Por eso su vida intelectual fue nula, carecía de la tranquilidad y el bienestar que se requieren para el estudio y la sosegada reflexión. La actividad guerrera fue la primordial de su vida, y Asunción fue desde su inicio fortaleza y mercado, como en su tiempo lo fueron las ciudades andaluzas cuando la reconquista a los muslimes. Estas características perdurarán hasta fin del período hispano, con variantes de auge en el XVI y decadencia posterior por el gran esfuerzo fundacional y su desmembración.

Durante el siglo XVI todo partió de Asunción, reclutamiento de futuros pobladores, armas, bastimentos y barcos y; con la sangre paraguaya se pudo cimentar las ciudades del Río de la Plata. El conquistador español llegado a nuestra tierra fue un hombre lleno de fortaleza, violencia y agudeza. Su cualidad más destacable, aparte de su fe, fue su sobriedad, siempre encontró conformidad y alegría en las necesidades y estrecheces. Fue de costumbres sencillas y mantuvo su espíritu altivo y glorioso. Quizá inconstante y falto de previsión, un maestro de historia española nos dice: gran parte de la colonización americana y de la historia de España no es sino una serie de aventuradas improvisaciones (3). Ambiciosos y modestos, llanos y familiares, imponían su porte de nobleza y dignidad, de poco hablar, amantes de la libertad y de la aventura.

El hombre guaraní del siglo XVI fue guerrero y practicaba la antropofagia y a cargo de sus mujeres dejaban la agricultura y alfarería. La conquista platense por su extendida geografía y las diferentes parcialidades y naciones indígenas, fue lenta y difícil, y el sometimiento fue tribu por tribu. Para poder realizarla como ya dijimos, fijaron su centro sobre el río Paraguay y de allí avanzaron en busca de la sierra de la plata, hacia el norte, al poniente y al este, y luego volvieron a bajar al sur. Afirmada las relaciones con los Carios sellóse la amistad por la unión con sus mujeres, y en aquella regalada tierra, al decir de la época, dónde se daba toda clase de carnes, frutas y demás bastimentos, se dio un regalado vivir, entre el hombre viril y fuerte que fue el conquistador y las jóvenes y suaves guaraníes.

La atracción habría sido mutua, el amor que le dio el europeo fue diferente al conocido por ellas. Cada español por pobre que haya sido, tenía cuatro o cinco mancebas criadas. De aquel mestizaje Alberto M. Salas nos dice: Un aire de desenfado y de desvergüenza, de candor y de inocencia parece presidir este intenso proceso de población en el Paraguay. Cierta compensación de vida fácil tuvieron aquellos buscadores de fortunas en medio de tantas penurias. Algunos clérigos callaron y otros denunciaron y nuestra ciudad fue llamada el paraíso de Mahoma. Alonso Riquelme de Guzmán en 1545 escribe a su padre, los guaraníes sírvennos como esclavos y nos dan sus hijas para que nos sirvan en casa y en el campo, de las cuales y de nosotros hay más de cuatrocientos mestizos entre varones y hembras, irónicamente comenta: para que vea vuestra merced si somos buenos pobladores lo que no conquistadores... (4)

EL mestizo asunceno se crió libre y vivió en ambiente muy diferente al resto de las Indias. Fueron acusados de ser mal inclinados, difamadores y rebeldes a la justicia, pero la historia y los viejos memoriales y relaciones, cuentan que fueron individuos activos, sagaces, astutos, de claras luces, resistentes a la fatiga y de una sobriedad igualitaria que fue característica de aquella sociedad (5). Amaron la libertad como sus padres y fueron celosos defensores de sus derechos, prueba de ello las revoluciones comuneras de los siglos XVI, XVII y XVIII.

Del mestizaje, nos dice AIberto M. Salas, el más galano de sus historiadores: Este fue el comienzo, libre, libérrimo, de la sociedad paraguaya. Un mestizaje poderoso y fecundo dio la característica fundamental a la población de Asunción, una imagen en la que poco colaboraron las mujeres españolas. Por el contrario la mujer guaraní domina en este panorama social que acaba siendo uno de los más notablemente bilingües del continente. Los cuatro mil mestizos que había cuando la colonización buscó nuevamente el Río de la Plata y la salida al mar, son la prueba más concluyente de este tumultuoso crecimiento de la población, que escandalizó inútilmente a Alvar Núñez. En su inmensa mayoría las uniones mixtas fueron irregulares, carentes de la formalidad matrimonial. Las que se casarán serán las hijas mestizas de los conquistadores, que como las de Irala llevan ya nombres de heroínas de novelas de caballería (6).

Nació Ruy Díaz de Guzmán en Asunción por 1560, (7), fue su padre el conquistador Alonso Riquelme de Guzmán (1523-1577) hidalgo jerezano llegado en la armada de su deudo el adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca, y su madre la paraguaya doña Ursula de Irala, noble mestiza hija del célebre conquistador y gobernador Domingo de Irala y de la india Leonor. El casamiento de Alonso Riquelme y de doña Ursula de Irala fue celebrado en 1552, como concierto de paz entre los dos bandos en que estaban divididos los conquistadores en Asunción. Riquelme tenía casi treinta años y doña Ursula era aún una niña. El hijo primogénito fue Ruy Díaz que nació ocho años después de celebrado el matrimonio.

Hijos de ambos fueron: Ruy Díaz de Guzmán nacido en 1560; Diego Ponce de León, nació por 1564 y fue casado con Beatriz de Espínola con sucesión, tuvo destacada actuación en la fundación de Corrientes donde fue vecino hasta los primeros años del siglo XVII, confianza y apoderado de su hermano mayor; fray Gabriel de la Anunciación, nació por 1569, profesó en 1590 en la orden franciscana, lengua y evangelizador en el Guairá, con Bolaños y los frailes San Buenaventura y San Bernardo, guardián del convento de Buenos Aires y Concepción del Bermejo, en 1627 estaba en Caazapá; doña Brianda de Guzmán mujer de Juan de Valderas, con sucesión; doña Catalina de Vera casada con Gerónimo López de Alanls, apoderado de Santiago de Jerez y hombre de confianza de Ruy Díaz en Tucumán y Charcas; doña Blanca de Guzmán casada con García Venegas de Hoces, con destacada actuación en el Guairá y Asunción, con descendientes.

De sus antepasados siempre se preció, su linaje paterno por Riquelme es de buena y antigua casa de Jerez de la Frontera, entroncado con los Guzmanes y Ponce de León, de los mayores y más antiguos linajes de Castilla y Andalucía. Ruy Díaz es tataranieto del segundo conde de Arcos, don Juan Ponce de León (+1469). Quinto abuelo suyo fue don Pero López de Ayala (1332-1407), canciller mayor de Castilla, buen poeta y mejor e indiscutido historiador. Octavo abuelo de Ruy Díaz de Guzmán fue Alonso Pérez de Guzmán llamado el "Bueno" (1256-1309), el legendario defensor de Tarifa, que en su tierra sevillana después del rey, no reconocían sino a él (8).

Del origen de la india Leonor nada se conoce, Irala en su testamento declara entre otros por una de sus hijas a doña Ursula hija de Leonor mi criada. En sus papeles Ruy Díaz no hace referencia a la abuela india. Nos llama la atención que siendo Guzmán tan breve y parco cuando describe a los indios guaraníes y otras parcialidades, se explaya en elogios y detalles con los Xarayes, dice nación de la más policía y razón de cuantas en aquella provincia se han descubierto... Han sido siempre leales amigos de los españoles tanto que llegando a este puerto Domingo Martínez de Irala con toda su armada, fue de ellos bien recibido... Desea mucho esta gente emparentar con los españoles, y así le daban de buena gana sus hijas y hermanas para que hubiesen de ellos generación (9). Con un poco de fantasía nos preguntamos si no sería nuestra Leonor de aquella nación de los Xarayes y, recibida en prenda de amistad por Irala?

La biografía de Guzmán es la de un guerrero más que de un hombre de letras, el mismo nos dice: me moví a un intento tan ajeno de mi profesión, que es militar, tomando la pluma para escribir estos anales. Su niñez transcurre entre Asunción y Ciudad Real, situada sobre los saltos del Guairá. Seguramente su padre, antiguo paje de a casa de Medinasidonia y secretario del duque, fuese su maestro de letras y latines, además de iniciarle en el ejercicio de las armas y de la jineta. Adolescente participó en aquella vida guerrera, tumultuosa y llena de banderías que caracterizó a la sociedad paraguaya del XVI, conviviendo entre conquistadores hispanos, los primeros mestizos y el mundo indígena, en aquella atmósfera más medieval que renacentista. Nos dice Ricardo Rojas, que el indiano Ruy Díaz, cultivaba con afán cortesano, los prejuicios de la raza, de la casta y de la época: lealtad al rey, amor a Dios, culto a la iglesia, devoción a las jerarquías nobiliarias: todo ello heredado de su padre hijodalgo (10).

Joven se inicia en las lides guerreras, a los diez y seis años es testigo del asentamiento definitivo de Villa Rica en 1577, participa con su tocayo Melgarejo en las campañas de la provincia del Campo, en la guerra contra los Birayaras, y en otras jornadas que llegaron hasta los confines del Brasil (11). Bien mancebo contrae matrimonio con doña Juana de Oviedo, mujer de temple que le acompañó siempre y en sus largas ausencias sustentó su familia en Ciudad Real y en Santiago de Jerez (12).

En 1582 pasa a Tucumán y es uno de los fundadores de la ciudad de Salta, dónde fue alguacil mayor y alférez real, hizo las guerras a los Casabindos y Cochinocas, y fue a las jornadas contra los Choromoros y Guachiapas. Vuelve a Asunción en 1584 con el teniente de gobernador Juan de Torres Navarrete, quien le envía al socorro de Ciudad Real del Guairá, y con el general don Antonio de Añazco va al descubrimiento de la provincia de los Ñuarás o Ñuguarás o Miarás, hacia el noreste en la banda derecha del río Paraná (13).

Desde 1585 estuvo a cargo de la provincia paranaense, el adelantado Torres de Vera le confirma como su lugarteniente y gobernador el 6 de junio de 1588. Al año siguiente socorre al capitán portugués Gerónimo Leiton, a quien tenían sitiado los indios, y sostiene encuentros sangrientos y memorables, con centenares de indígenas que estuvieron por exterminar a los cristianos (14). Por pedido de sus vecinos y acuerdo de sus cabildos, traslada en 1591 Ciudad Real y Villa Rica, de lugares insalubres a mejores sitios (15).

En 1593 inicia una de sus obras más preciadas. En el río Muney, actual Ivineima, afluente del Paraná, en el asiento del real de Santa Cruz el 1º de febrero de aquél año, Ruy Díaz de Guzmán capitán general de la provincia de los Ñuarás, en nombre del adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón, y ante el escribano Bartolomé García, por reiterados requerimientos de Mateo, Juan, Saras, Diego, Gonzalo, Manuel y Francisco, caciques principales, y con acuerdo del cabildo de Ciudad Real, cabeza de la provincia del Guairá, y a pedido del bachiller Rafael de Castro, juez visitador de la iglesia para la conversión de los infieles, toma solemne posesión en nombre del rey Felipe, de todas las provincias de Ñuarás y las comarcas de Cutaguás, Cumimas y otras (16).

Durante un mes recorre y pacifica la tierra, haciendo entradas para castigar a ciertos indios rebeldes. En los primeros días de marzo llego a una cordillera y serranía alta que divide los llanos de esta tierra de los Ñuguaras, de la tierra y habitación de los guaraníes que están en la otra parte de la dicha cordillera y serranía que dista del río Muney veinticinco leguas. Los indios son agricultores y sus caciques son: Perico, Miguel, Juan, Andrés, Pitiendí y Tinimbú. En esa cordillera fija los límites y mojones de la provincia.

El miércoles 24 de marzo de 1593 a orillas del río Muney, a media legua del puerto de San Matías, leemos en él acta, que Ruy Díaz de Guzmán en nombre de Dios y de la Virgen de la Anunciación, su particular abogada, funda la ciudad de Santiago de Jerez, teniendo en su mano derecha la vara de justicia con insignias de capitán de guerra. Hizo erigir un madero en medio de la traza de la plaza, echó mano a la espada, señalando horca y cuchillo, y con su espada cortó un ramo de un árbol y mandó limpiar el lugar, ordenando penas a los que abandonaran la nueva población (17).

Seguidamente eligieron el cabildo y regimiento. Fueron electos por alcaldes ordinarios el capitán Bernabé de Contreras y Andrés Díaz, y como regidores el capitán Pedro Hurtado de Mendoza, persona de buen consejo. Domingo Machado, Juan de Alvear de Zúñiga y Francisco de Escobar; como procurador Francisco Morínigo. Luego Ruy Díaz de Guzmán nombró alguacil mayor al alférez Juan de Guzmán, como caballero hijodalgo y hombre de confianza. Puso a la nueva provincia bajo la jurisdicción de la ciudad de Asunción. En agosto del año siguiente ya estaban repartidos solares y tierras, y encomendados los indios a los primeros pobladores. En la reseña de soldados y armas vemos que en 1594 eran más de treinta vecinos con armas y caballos (18).

El fundador cifra en el porvenir de Santiago de Jerez grandes esperanzas, de acuerdo al proyecto de poblaciones del adelantado Torres de Vera, que pretende poner puerto en la Cananea sobre el Atlántico, para poblar así todo el este del Paraguay, las tierras paranaenses de los grandes ríos, que era el viejo proyecto de Domingo de Irala. Por influencias de Hernandarias, el cabildo de Asunción pretende desautorizar la fundación y colonización de Jerez, a quien no otorga ninguna ayuda, pero gracias al esfuerzo y tenacidad de sus vecinos pudo subsistir casi cuatro decenios, hasta que fue asolada y destruida por los bandeirantes.

Volviendo a Ciudad Real a fines de aquél año 93 es herido de una estocada, Diego de Zúñiga le apresa y le tiene en una mazmorra durante tres meses, hasta que el gobierno de Asunción, envía a Diego González de Santa Cruz con veinte soldados a imponer orden, devolviéndole su libertad y reponiéndole en el gobierno. Está en Asunción en 1596, y hace una entrada al Chaco para castigar a los Guaicurús que amenazaban la ciudad. El gobernador Ramírez de Velasco le confirma en su gobierno de la provincia de la Nueva Andalucía y hasta 1599 permanece en Jerez.

Viaja a Buenos Aires donde queda hasta 1603 sirviendo oficios militares con el gobernador Interino Beumont y Navarra. Es uno de los fundadores con su hermano fray Gabriel de la Anunciación, de la cofradía de la Concepción en el convento de San Francisco. Regresa a Asunción donde Hernandarias le sigue juicio de residencia, obligándole a volver a Jerez (19). Las relaciones con su paisano estaban muy tirantes y a principios del año 1604 se expatría y ya está en Tucumán camino de Charcas, de donde escribe al rey defendiendo su actuación y un memorial acusatorio contra Arias de Saavedra (20).

En 1605 inicia en La Plata su información de servicios, allí cuenta con el apoyo de algunos amigos: el adelantado Torres de Vera, Juan López de Cepeda, de la audiencia, su pariente Diego Cabeza de Vaca y Fernando de Zárate. Permanece en Charcas hasta enero de 1607 (21). La audiencia de La Plata le nombra contador de la real hacienda de la provincia de Tucumán y reside por algunos años en Santiago del Estero y Córdoba. Luego se traslada nuevamente a Charcas dónde termina de escribir sus Anales del descubrimiento y conquista, que dedica al duque de Medinasidonia el 25 de junio de 1612. Su obra histórica fue una labor paciente y de varios años, la habría escrito en su largo ambular por las dilatadas tierras en que sirvió más de treinta y cinco anos.

En 1614 Ruy Díaz de Guzmán capituló con el marqués de Montesclaros la conquista y pacificación de los Chiriguanás, que vivían a cincuenta leguas al este de Charcas, entre los ríos Pilcomayo, Parapití y Guapay, eran tierras de los confines del Chaco y las estribaciones andinas, al sudeste de las fronteras de los corregimientos de Mizque, Tomina, Pazpaya y Tarija, que asaltaban y asolaban los sangrientos Chiriguanás, de origen guaraní. El virrey Francisco de Toledo al frente de un gran ejército, en 1572 había pretendido sojuzgar a los Chiriguanás y tuvo que abandonar su empresa vencido por los indios. En los primeros meses del año 1616, en la villa de San Juan de Rodas de Tomina, camino real de la cordillera de los Chiriguanás, Guzmán ya tenía formada su hueste compuesta de ochenta soldados y casi quince oficiales, entre ellos varios deudos: Pedro López de Zavala, Luis de Vera Guzmán, Juan Martínez de Irala, Francisco de Valderas y Martín de Irala. Como capellán de la armada nombró a Marcos de Hontón, sacerdote virtuoso y de ejemplo, conocedor de la lengua guaraní y nacido en Tomina, era nieto de un conquistador del Paraguay, y fue hombre clave para la captación de los infieles (22).

Levantó el fuerte de la Magdalena como base y origen de la villa de San Pedro de Guzmán, centro de su conquista y de allí realizó entradas a los pueblos de indios de Charagua y Pirity, situados a diez y doce leguas del fuerte. Hizo una larga jornada para castigar a los Chiriguanás del Pilcomayo, donde atrajo a doscientos indios Chanés y con ellos estableció la reducción del Palmar. Estos "chanés" servían como esclavos a los Chiriguanás, agricultores y laboriosos, sojuzgados por la parcialidad guaraní. Los belicosos Chiriguanás, dieron una guerra sin cuartel a la expedición de Guzmán, quién con su experiencia habría desarrollado una penetración semejante a la realizada en el Guairá, pero en territorio mucho más abrupto y montañoso, muy diferente a los montes paranaenses.

En la noche del 24 de marzo de 1618, indios de Charagua, Pirity y Guapay asaltaron el fuerte de Magdalena para asolar y matar a todos los cristianos, que estaba emplazado sobre una antigua fortificación incaica. Unos comenzaron a minar las paredes y otros pretendieron forzar puertas que no consiguieron, el combate duró varias horas, y luego del amanecer, ante la resistencia se retiraron, quedando muchos muertos y heridos. Luego de este sitio la audiencia envió una ayuda a Guzmán, pero el nuevo virrey Esquilache cuestionó el envío de armas y alimentos.

Escasa fue la pacificación que Guzmán pudo conseguir, una labor de seis meses, los Chiriguanás, desbarataban en un día. Por falta de estímulo y ayuda sus proyectos quedaron en el papel, dos años antes de iniciar esta conquista había escrito al rey que pretendía unir Charcas a través de los Chiriguanás con el Río de la Plata y el Brasil, ardua empresa hasta hoy no realizada (23). Terrible y sangriento fue el año 1619 para su población, volvieron a sitiar el fuerte de Magdalena. Por el corregidor de la frontera de Tomina, sabemos que en ese tiempo todos los indios están de paz en las poblaciones que el dicho Ruy Díaz de Guzmán había hecho en la dicha cordillera, principalmente los indios del Palmar, Pirity y Charagua, que confederados atacaron el fuerte, teniéndoles cercados más cantidad de dos mil indios, y entró este testigo por orden de la real audiencia, a socorrerles ya que hacia más de dos meses, estaban a puerta cerrada, y con la fuerza de socorro pudo levantarse el cerco y salvar sus vidas (24).

Enterado del asedio y casi exterminio de la hueste de Guzmán y negándole más ayuda, el príncipe de Esquilache en 1619 escribe a la audiencia: no se pueden hacer entradas y poblaciones nuevas a costa de su majestad, y así se le dirá a Ruy Díaz de Guzmán y si fuere menester compélelle en la forma que pareciere justa (25).

Al año siguiente en 1620 los Chiriguanás asolaron y dieron muerte a todos los españoles e indios del pueblo del Palmar. Sabemos por el presidente de la audiencia Diego de Portugal, que aquel año fue retirada toda la gente de Ruy Díaz de Guzmán, quién abandonó definitivamente los confines del Chaco, volviendo al Paraguay con amarguras y cargado de heridas.

Definitivamente se establece en Asunción y sus últimos ocho años vivió en su tierra natal junto a su familia. A fines del año 1628 el gobernador Céspedes Xeria, mandó celebrar el primero de enero cabildo abierto para la elección de autoridades. Los vecinos de Asunción reunidos en la plaza mayor, realizaron la elección de capitulares y pretendió un regidor turbar la paz. Hecha la votación. por ciento setenta vecinos fue electo el general Ruy Díaz de Guzmán por alcalde ordinario del primer voto. Fue un postrer homenaje de su ciudad al viejo guerrero que presta a su comunidad un último servicio. Atendió a su oficio regularmente asistiendo a diez y siete sesiones.

Habría fallecido repentinamente el día 14 de junio de 1629. Leemos en el acta capitular del día 15 de junio: por cuanto Dios nuestro señor ha sido servido de llevarse de esta presente vida al general Ruy Díaz de Guzmán alcalde ordinario por su majestad, y para que no falte justicia cumpliendo expresas disposiciones, nombraron en su reemplazo al alférez real y regidor más antiguo Martín de Orué de Zárate" (26).

De la familia de Ruy Díaz sabemos que su mujer doña Juana de Oviedo le sobrevivió algunos años y fue sepultada en la iglesia catedral. Tuvieron varios hijos, el mayor fue el maestre de campo Alonso Riquelme de Guzmán, quién en cláusula testamentaria declara: mi padre el señor Ruy Díaz, difunto, conoció en su vida por hija suya a doña Ursula de Guzmán y como tal la recogí por ser como es mi hermana, virtuosa de buena vida y ejemplo y me ha servido mucho y ayudándome a criar mis hijos, y el dicho mi padre por cláusula de su testamento me la dejó encargada y así la he tenido siempre en mi compañía... (27). El testamento de Guzmán ni el de su mujer no conocemos, así como el nombre de sus otros hijos.

Alonso Riquelme de Guzmán nació en Asunción por 1580 y tuvo destacada actuación en Santiago de Jerez, el Guairá y Asunción donde fue alguacil mayor. Testó en 1638 y fue casado con doña Ana de Espínola, fueron padres de: Ruy Díaz de Guzmán, muerto niño; Diego; Alonso, sacerdote; don Gabriel Riquelme de Guzmán, casado con María González de Santa Cruz, con sucesión; doña Juana, casada con Marcos García de Roa, c.s.; doña Leonor casada con Antonio González Freire, c.s.; doña María casada con Pedro Valdés c.s.; doña Bernardina mujer de Diego de Olavarri; y doña Ana de Espínola. Su hija natural fue doña Micaela de Guzmán c.c. Juan de Vela.

A través de doña Leonor Riquelme de Guzmán y de Antonio González Freire estudiamos su descendencia por su hija doña María González de Guzmán casada con Juan de Encinas y Mendoza, hijo de José de Encinas y de doña Isabel de Irala y Mendoza, padres de doña María Josefa de Encinas y Mendoza casada con Francisco Cavallero Bazán padres de Alonso Cavallero Bazán casado con doña María Josefa de León y Zárate, hija de José de León y Zárate y de Agueda de Valdivia y Brizuela, nieta del gobernador Sebastián de León y Zárate y de María Ponce de Guzmán, biznieta de Diego Ponce de León y de Beatriz de Espínola.

Doña María Josefa Cavallero Bazán hija de Alonso y de María Josefa, fue mujer de Salvador Pérez de la Rosa, padres de Pedro José Pérez Cavallero casado con María del Carmen Corvalán, padres a su vez de Josefa Ignacia Pérez Corvalán casada con Francisco Xavier de Vera y Aragón, cuyas hijas: 1– María Antonia casada con Antonio Demetrio Pérez Ordóñez; 2– Rosa Isabel casada con Juan de Dios Valdovinos; y 3– Juana Ventura Vera y Aragón casada con Francisco de Quevedo Magallanes, dejaron numerosos descendientes hasta nuestros días, entre ellos Juan Francisco Pérez Acosta, Alberto Nogués Pérez, José W. Colnago Valdovinos, y quien escribe estas líneas, historiadores e investigadores que pudieron haber heredado la afición a la historia de su lejano abuelo.

Ruy Díaz de Guzmán fue áspero, recio y macizo, lo que se dice un hombre entero. De sorprendente vitalidad, pudo alternar la vida dura y magra de los campamentos, como hacer justicia y administrar la real hacienda. Gran servidor de su patria y de su rey, quizá le faltó perspectiva política y servilismo cortesano, pero fue arquetipo de hombre viril, lleno de dignidad y honor. Como herencia no dejó nada material, dejó sus hijos, nos legó su sangre, el recuerdo de sus conquistas, sus hazañas y desventuras que hicieron realidad algo de la "provincia gigante de las Indias".

Asunción, mayo de 1979.

 

BIBLIOGRAFIA Y DOCUMENTACION CITADA

 

1- Julián María Rubio: Exploración y Conquista del Río de la Plata, Barcelona 1953, pág. 67 y Enrique de Gandía: Historia del Gran Chaco, pág. 78.

2- Ruy Díaz de Guzmán: La Argentina, Libro II cap. XIV, pág. 207, Bs. Aires 1974.

3- Ramón Menéndez Pidal: Historia de España, introducción. Madrid 1947.

4- Carta de Alonso Riquelme de Guzmán a su padre Ruy Díaz de Guzmán, Asunción 1545, en R. de Lafuente Machaín: Alonso Riquelme de Guzmán, documento de Colección García Viñas de A.G. de I. Nº 975-1, pág. 81 Bs. Aires 1942.

5- Carta de Domingo Martínez al emperador don Carlos, Asunción 2 de julio 1556, original en el Archivo Histórico Nacional, Madrid. Publicada en Cartas de Indias, pág. 622 a 628; y en Relación Varia de Hechos, Hombres y Cosas de Estas Indias Meridionales, selección de Alberto M. Salas y Andrés R. Vázquez, Bs. Aires 1963. Existe copia en la Colección García Viñas bajo en Nº 1257 pág. 9.

6- Alberto M. Salas: Crónica Florida del Mestizaje de las Indias, Bs. Aires 1960.

7- Paul Grossac afirma que nació por 1558. R. de Lafuente Machaín: Conquistadores del R. de la Plata, dice nació por 1554 y en: Alonso Riquelme de Guzmán, por 1560. Enrique de Gandía afirma nació entre 1558 y 1560. Roberto Quevedo: Ruy Díaz de Guzmán, biografía inédita, sostiene nació por 1560, apoyándose en tres afirmaciones del mismo Guzmán: 1ra. declaración en su probanza de Ciudad Real en 1592; 2da. declaración ante el teniente de gobernador, Asunción agosto de 1588; y 3ra. declaración en la información de servicios de Juan Alonso de Vera y Zárate, La Plata agosto de 1606.

8- R. de Lafuente Machaín: Alonso Riquelme de Guzmán, Bs. Aires 1942. Alejandro Olmos Gaona: Alonso Riquelme de Guzmán, aportes para el conocimiento de su genealogía, Bs. Aires 1977. María I. Rojas Panelo de Firpo: Ascendencia del Conquistador Alonso Riquelme de Guzmán, Bs. Aires 1977 y Roberto Quevedo, biografía do Ruy Díaz de Guzmán.

9- Ruy Díaz de Guzmán: La Argentina, libro I, cap. IV.

10- Ricardo Rojas: Historia de la Literatura Argentina, Los Coloniales, Bs. Aires 1948.

11- Informaciones de servicios de Ruy Díaz de Guzmán, Ciudad Real 1592 y La Plata 1605 en Anales de la Biblioteca, tomo IX, pág. 375 a 448. Información de servicio de Ruy Díaz de Guzmán, Asunción 1601, A.N.A.

12- Testamento de Alonso Riquelme de Guzmán, Asunción 10 de abril 1638, Vol. 286 folio 16 a 79, Sec. N.E. en A.N.A. y Vol. 13, Nº 3 Sec. Hist. A.N.A.

13- Informaciones de Servicios de R.D. de G., obra citada.

14- Informaciones de Servicios de R. D. de G., obra citada.

15- Colección García Viñas, copia de documentos de A. G. de la Biblioteca Nacional Bs. Aires.

16- Colección García Viñas de A. G. de I.

17- Colección García Viñas de A. G. de I.

18- Idem Nº 17.

19- Anales de la Biblioteca, tomo IX, pág. 407 y 408, Bs. As. 1914.

20- Colección García Viñas de A. G. de I.

21- Información de servicios de Ruy Díaz de Guzmán y Colección García Viñas de A. G. de I.

22- Colección García Viñas de A. G. de I.

23- Carta de Ruy Díaz de Guzmán al rey, fuerte de Magdalena, 20 de septiembre 1616, Anales de la Biblioteca tomo IX, pág. 449 a 450

24- Colección García Viñas, ídem Nº 22.

25- Colección García Viñas, ídem Nº 22.

26- Actas Capitulares del Cabildo y Regimiento de la ciudad de Asunción, A.N.A.

27- Testamento en Alonso Riquelme de Guzmán, citado Roberto Quevedo: Biografía de Ruy Díaz de Guzmán. inédita.